05 enero 2009

Comentarios del Articulo 6.7 por el IA Geurt Gijssen

En noviembre, el Congreso de la FIDE se celebró en Dresden. Se inició con las reuniones de las comisiones y comités, el Consejo Ejecutivo y, por último, la Asamblea General. Las reuniones del Comité de Normas y Reglas Torneos (RTRC) duró siete horas, en lugar de las cuatro horas programadas, con alrededor de ochenta personas - un récord en mi opinión - que asistieron. La reunión fue programada en un día de descanso de la Olimpiada. Como usted probablemente sabe, las leyes de Ajedrez podrán ser revisadas una vez cada cuatro años, y 2008 fue ese año. Como presidente de esta comisión, he recibido unas 120 propuestas para la revisión y modificación de las Leyes de Ajedrez. Un pequeño comité examinó estas propuestas y si una clara mayoría aprobó, la propuesta se incluyó en el proyecto para su aprobación final. Si no hubo una mayoría, se mantuvo el artículo como estaba y se añade la propuesta. En septiembre estos fueron enviados a todas las federaciones.

Siento bastante curiosidad en cuanto a lo que ocurrió después que las federaciones recibieron la agenda del día y los anexos de la Asamblea General. Por ejemplo, estoy muy interesado en saber si las propuestas de revisión de las leyes fueron discutidas con jugadores y árbitros. Creo que es probable que los jugadores profesionales de ajedrez no participaron en los debates y que esto se dejó a un Comité de árbitros, siempre que exista en una federación.

Hubo mucha discusión sobre el artículo 6.7. La versión anterior es la siguiente:

Cualquier jugador que llega al tablero de ajedrez más de una hora después de la hora prevista del inicio del período de sesiones perderá el juego a menos que las reglas de la competencia o el árbitro decida otra cosa.

La propuesta fue:

Cualquier jugador que llega al tablero después del inicio de la sesión perderá el juego, a menos que el árbitro decida otra cosa. Por lo tanto, el tiempo predeterminado es de 0 minutos. Las reglas de una competencia, puede especificar un tiempo predeterminado.

Si comparamos los dos, vemos que nada ha cambiado. Un comité de torneo todavía tiene la posibilidad de especificar un valor predeterminado de tiempo de una hora. Y en la versión vieja, 0 minutos, tal como se aplica en la Olimpiada, también es posible.

Sobre la base del informe realizado por el árbitro principal de la Olimpiada, Ignacio Leong, entre otros factores, la propuesta de la comisión fue aceptada por la RTRC. En la reunión del Comité Ejecutivo de FIDE, existe cierta oposición a la norma de 0 minutos. Hubo varias sugerencias en relación con 15 ó 30 minutos, pero no hubo propuesta final. En la Asamblea General se inició el debate de nuevo, y expliqué que, en efecto, nada había cambiado, pero entonces el Presidente de FIDE propone algo diferente:

“Cualquier jugador que llega al tablero después del inicio de la sesión perderá el juego.”

Como se puede ver, al Presidente de FIDE no le gusta hacer ninguna excepción. Cada comité de torneo tiene que aceptar la regla de 0 minutos y el árbitro no tiene ninguna posibilidad de aceptar una excusa para el retraso en la llegada de un jugador, incluso en caso de una "fuerza mayor".

Ilyumzhinov basa su propuesta sobre los acontecimientos que se produjeron al comienzo del Match del Campeonato del Mundo entre Karpov - Anand (Lausanne, 1998). La hora programada de inicio de la primera partida fue 14,30 horas. Entre los presentes se encontraban el Sr. Samaranch, Presidente del COI, el Presidente FIDE, Kirsan Ilyumzhinov;, Viswanathan Anand, pero no Anatoly Karpov. Quién llegó a las 14,40 horas. Yo no sabía qué hacer. Iniciar el reloj, era problemático, ya que el evento debía ser inaugurado con una pequeña ceremonia. Por otro lado, la situación es muy desagradable para Anand, quien se vio obligado a esperar, lo que provocó cierta tensión. Tomé la decisión de esperar un máximo de diez minutos. Y justo en ese momento llegó Karpov. Ilyumzhinov mencionó en Dresden que Samaranch se sorprendió mucho que un jugador no tiene que estar presente en el inicio de la ronda.

Para evitar una interminable discusión de la Asamblea General se acordó que en el Comité Presidencial de FIDE se tomará la decisión final en febrero o marzo de 2009. En el ínterin, he recibido varias cartas expresando la opinión de que sería una catástrofe para el ajedrez si la propuesta de Ilyumzhinov es aceptada. En mi próxima columna voy a indicar los otros cambios. Para evitar cualquier malentendido, la revisión de las Leyes de Ajedrez entrará en vigor a partir del 1 de julio de 2009.

Informe del GM Bartlomiej Macieja

He aquí el reportaje del GM Bartlomiej Macieja, que estuvo presente como representante de la ACP en el Congreso de la FIDE celebrado en Dresde.

Durante el Congreso de la FIDE en Dresde se han tratado varios temas de interés y se han tomado importantes decisiones. Como he tenido la oportunidad de asistir a varias reuniones de los diferentes comités y comisiones de la Junta Directiva y la Asamblea General, he decidido preparar un breve informe con algunos comentarios al respecto.

Registro de la FIDE

El Vicepresidente de la FIDE Georgios Makropoulos informó oficialmente que la FIDE nunca ha sido registrada y prometió "mejorar" la situación actual. Obviamente esa fue una novedad sorprendente.

Un nuevo título: "Gran Maestro de Elite"

Varios miembros de la FIDE propusieron introducir un nuevo título, "Gran Maestro de Elite" (que sería más alto todavía que gran maestro), debido a la gran cantidad de jugadores que hoy en día poseen el título de gran maestro. La propuesta fue rechazada. Según mis estadísticas, la situación no es tan obvia como podría parecer a primera vista, dado que el número de jugadores con Elo va creciendo cada vez más rápidamente. Comparemos el número total de grandes maestros y el número total de jugadores con valoración Elo superior a 2200:

1972:
83 / 794 = 0.105
83 / 692 = 0.120

2008:
1158 / 96509 = 0.012
1158 / 21023 = 0.055

En términos relativos, cada vez hay menos grandes maestros.

Lista Elo continua

Se ha tomado la decisión de publicar la lista Elo cada dos meses.

Factor K (coeficiente de desarrollo)

La publicación con más frecuencia de las clasificaciones condice a una disminución efectiva del coeficiente de desarrollo. Para entender este efecto basta imaginar un jugador con 2500 Elo que juegue un torneo al mes. Si se publican 2 clasificaciones al año, si gana 10 puntos en cada torneo, su Elo al cabo de medio año será 2500+6*10=2560. Si la clasificación se publica 4 veces al año, al cabo de tres meses su Elo será 2500+3*10=2530 así que es más difícil para él ganar nuevos puntos Elo. Al cabo de 3 torneos más, el ajedrecista logra una puntuación final de alrededor de 2500+3*10+3*6=2548. Con 6 listas anuales, el Elo final del jugador solo estará entorno a 2500+2*10+2*7+2*5=2544. Obviamente esto es solo una aproximación y los valores exactos pueden diferir, pero el efecto es claro. Parece que los funcionarios de la FIDE "olvidaron" incrementar el factor K hace algunos años para compensar el efecto del aumento de la frecuencia de las clasificaciones. O se dieron cuenta de que deberían haber cambiado el factor K para no alterar todo el sistema. ¡El aumento del factor K es esencial no para hacer el sistema más dinámico, sino para hacer que no sea menos dinámico! Finalmente se decidió aumentar el factor K a K=20 + K=30.

Nivel mínimo

La puntuación mínima se ha bajado de 1400 a 1200.

Olimpiada 2012

Con +95 -40 (un voto nulo), la organización de la Olimpiada de Ajedrez 2012 ha sido concedida a Estambul (Turquía) El único oponente era Budva (Montenegro).

Teléfonos móviles

Según las nuevas reglas, será posible tener teléfonos móviles (y otros dispositivos de comunicación) en la sala de juego, si se mantienen completamente apagados.

Regla de los 350 puntos

Según las normas actuales, una diferencia de puntuación de más de 350 puntos se contabilizará para el Elo como si fuese una diferencia de 350 puntos. La norma jugaba un papel muy importante cuando los cambios de Elo se calculan en función del Elo medio de los rivales. En la actualidad, cuando todas las partidas cuentan por separado, ha perdido su valor estadístico. Se discutió si se dejaba tal y como estaba o si abolía completamente. Al final se llego a una solución de compromiso y se acordó que el valor 350 se sustituyera por 400.

Requisitos para las normas de los títulos

Los requisitos han sido aumentados. Por ejemplo, para alcanzar una norma de gran maestro, un mínimo del 33 % de los oponentes tienen que ser grandes maestros.

Controles de tiempo normalizados

Se ha definido el siguiente estándar para las partidas clásicas:
a) (G-90') + 30"
b) (90'/40 + G-30') + 30"
c) (100'/40 + 50'/20 + G-15') + 30"
d) 120'/40 + G-30'
e) 120'/40 + G-60'
f) 120'/40 + 60'/20 + G-30'

Aquellos torneos, que apliquen otro tipo de control de tiempo no se tendrán en cuenta para títulos (normas de GM, IM, WGM, WIM) a partir del 1 de julio de 2009.

Llegar tarde a la partida

El Comité de Reglas y Normas para Torneos propuso añadir el siguiente artículo a las Leyes del Ajedrez: "Cualquier jugador que llegue tarde al tablero después del inicio de la partida perderá la partida a no ser que el árbitro decida otra cosa. Por lo tanto, el margen de cortesía es de 0 minutos. Las reglas de un torneo pueden determinar otro margen de cortesía". La propuesta fue aceptada por el Comité Ejecutivo y aprobada por la Asamblea General. La decisión final, sin embargo, fue aplazada hasta la reunión de la Junta Directiva.

Oferta de tablas

Durante la reunión del Comité de Reglas y y Normas para Torneos surgió una discusión muy emocional con respecto a la posibilidad de ofrecer tablas. El Comité propuso añadir lo siguiente a las Leyes del Ajedrez de la FIDE: "Las reglas del torneo pueden especificar que los jugadores no puedan ofrecer tablas sin el consentimiento del árbitro".

La mayoría de los cambios entrarán en vigor a partir del 1 de julio de 2009.

Saludos cordiales,
Bartlomiej Macieja
The Association of Chess Professionals

Traducción: Nadja Woisin, ChessBase

Puede ser tablas


MN Luis Matos –Jaque Matos-


Es usted Árbitro en un Torneo a ritmo clásico. Algunas partidas ya han concluido; el tiempo avanza y Ud. decide caminar entre las mesas, atento a cualquier circunstancia que amerite su presencia. En un tablero hay un “rey ahogado”. La partida ya terminó y Ud. hace lo correcto: levanta la partida, hace firmar las planillas y asigna medio punto a cada contrincante.


En otra, los jugadores están conversando con los relojes detenidos. “Acordamos tablas” le dice el conductor de las negras. Usted repite el procedimiento anterior. Ese encuentro concluyó empatado. En la mesa de al lado el blanco sólo tiene el Rey pero al negro se le cayó la aguja. Sin duda: la partida igualmente finalizó y usted hace lo correspondiente. Más allá cada rival tiene el Rey y un Caballo; no hay peones en el tablero. La partida concluyó y “es tablas”.


Pasa a otra fila de mesas y observa una situación curiosa: los jugadores, al filo del primer control, ambos muy apurados de tiempo, repiten sin cesar las mismas jugadas. ¡Tres, cuatro y cinco veces la misma posición! Usted hace bien en nó intervenir. Si en lugar de tres, fueran más de 50 jugadas sin avance de peones ni cambios de material, usted tampoco actúa. Esa partida ¡puede ser tablas!, pero aún no lo es.


Tres veces la misma posición:


El Artículo 5.2(d) establece que “La partida puede ser tablas si se vá a dar o yá se ha dado cualquier posición idéntica al menos tres veces sobre el tablero.” Y es “puede” porque si ninguno de los dos rivales hace la reclamación, la partida continúa y el Árbitro debe abstenerse de intervernir.


Aclaran las Leyes del Ajedrez, en su Artículo 9.2, que: “La partida es tablas, bajo una correcta reclamación del jugador que está en juego, cuando la misma posición, al menos por tercera vez (no necesariamente por repetición secuencial de jugadas): a) va a producirse, si el jugador primero anota su jugada en su planilla y declara al árbitro su intención de realizarla; ó b) acaba de producirse, añadiéndose la circunstancia de que el reclamante está en juego.”


Cabe recordar que “la misma posición” no se limita exclusivamente a que “las piezas del mismo tipo y color” ocupen las mismas casillas. Deben además ser posibles “los mismos movimientos de todas las piezas”, tocándole el turno al mismo contrincante.


Es decir: durante la secuencia, no pudo haber sido posible capturar un peón al paso y el derecho a enrocar debe ser idéntico.


Cincuenta jugadas:


El Artículo 5.2(e) dice, exactamente, que “la partida puede ser tablas si cada jugador ha hecho los últimos 50 movimientos consecutivos sin que haya habido ningún movimiento de peón ni captura de pieza” y de inmediato nos recomienda ver el Artículo 9.3.


Podemos en ese numeral ver que “La partida es tablas, bajo una correcta reclamación del jugador que está en juego, si: a: escribe en su planilla y declara al árbitro su intención de realizar una jugada que dará lugar a que, en los últimos 50 movimientos consecutivos por cada jugador, no se haya movido ningún peón ni se haya capturado alguna pieza; o b: se hayan producido los últimas 50 movimientos consecutivos de cada jugador sin moverse algún peón y sin realizarse ninguna captura.”


Si no hay reclamo, pueden continuar sin intervención arbitral.


Anticipación:


En Bogotá, 2003, se disputó el Panamericano de Ajedrez Menor. En el grupo Sub 16 masculino, donde tuve el honor de actuar como Árbitro, se presentó un caso que puede ilustrar este tema. Jugaban dos jóvenes de Chile y Colombia, fuertes futuros del tablero Latinoamericano. La posición, un final difícil de piezas menores y peones en distintas conformaciones ameritaba una precisa conducción por ambos lados.


Uno de ellos hizo una raya, en la planilla, casi que alertándome que desde entonces ni se avanzaban peones ni se eliminaba material. Al llegar a su 50a consecutiva, el muchacho me llamó para reclamar tablas por haberse completado el medio centenar requerido por el Reglamento. No tuve tiempo de responder. Su contrincante me alertó que él sólo había realizado 49 y le correspondía mover.


Comprobé en las planillas, de ambos, que estaba en lo correcto. El joven capturó un peón y siguió jugando. La posición de su Rey ya había tomado la casilla correcta para romper y el final tenía un ganador. Ante el reclamo de su rival, insistiendo en “sus” 50 movimientos, sentí tras de mí la presencia del A.I. Jorge Vega quien me dió la razón y ordenó continuar la partida.


Pocas jugadas después el reclamante abandonó. Su entrenador reclamó y otros amigos suyos lo secundaron. La decisión estaba tomada y sólo ordenamos desocupar el área de juego. Luego Vega me dijo: “Hace rato estaba parado detrás de tí” y agregó “El Árbitro debe desarrollar el olfato necesario para anticipar en cuál partida hay más probabilidades de presentarse algún problema.”. ¡Sabio consejo!.

De común acuerdo

Por MN Luis Matos –Jaque Matos-

“¡Tablas de Grandes Maestros!” se escucha alguna vez entre ironía y burla en los pasillos de los torneos. Aún no concluye el certamen. Algunos vinieron a ver el gran encuentro entre los dos mejores. Otros quieren aprender; hay quien vino “para ver sangre”. ¿Cómo responderá el negro cuando le lancen ese montón de peones sobre el enroque? ¿Será capaz el blanco de controlar el centro para que no le echen las piezas hacia atrás? ¿Y esa variante es buena?

Las preguntas quedarán sin respuesta. No había concluido la secuencia teórica esa que vimos en el Informador y ya se estaban dando las manos. Invocaron la pipa de la paz y la partida concluyó con medio punto para cada uno. El árbitro recogió las planillas y se fué a ver como estaban las otras mesas.

“La partida es tablas por acuerdo entre los dos jugadores, durante el desarrollo de la misma” dice el Artículo 5.2c de las Leyes del Ajedrez.

En el 9.1a establece claramente que “Un jugador que desee ofrecer tablas deberá hacerlo después de haber hecho una jugada sobre el tablero y antes de detener su reloj y poner en marcha al del adversario.” Esas son la forma, procedimiento y tiempo correctos.

Prohibido molestar:

Algunos creímos, durante mucho tiempo, que si ofrecíamos tablas y nuestro rival las rechazaba, ya no podíamos volverlas a pedir, como tablas de común acuerdo. Podríamos reclamarlas luego si se presentaban las posiciones expresadas en las Leyes del Ajedrez, pero, “tablas de común acuerdo” u “ofrecimiento de tablas”, era un derecho que en ese momento pasaba a nuestro rival. Sin embargo, eso no está ni estuvo en las Leyes del Ajedrez. Quizás en algun Torneo alguna vez se incluyó, pero tampoco tenemos conocimiento escrito y exacto de tal circunstancia.

Más aún, el mismo Artículo 9.1a agrega que “Una oferta en cualquier otro momento de la partida será válida, pero se tendrá en consideración el Artículo 12.6”
Veamos en consecuencia el artículo 12, donde las Leyes del Ajedrez abordan “La conducta de los jugadores”, su numeral 12.6 dice claramente que “Está prohibido distraer o molestar al adversario de cualquier manera. Esto incluye reclamaciones u ofertas de tablas improcedentes.”

Deducimos entonces que puedo pedir tablas, con su reloj andando, pero mi contrario bien pudiera, si no le interesa empatar ese encuentro, llamar al Árbitro y notificarle que lo estoy molestando. Igual si, aún en mi tiempo, le repito varias veces la oferta, porque no se puede molestar al rival, en ningún momento de la partida, ni aún si su reloj no estuviera andando.

Sin condiciones:

Continúa el 9.1(a): “La oferta no puede ir ligada a ninguna condición.” Por ejemplo: si se juega un “match” un jugador con blancas no puede ofrecer tablas si su rival se compromete a dárselas en la próxima. Y eso nos lleva a las competencias por equipos, donde en ocasiones los capitanes pueden acordar tablas en más de una partida, normalmente intercambiando una posición mala por una buena en otro tablero, o por conveniencias mutuas a efecto de posiciones futuras y hasta para asegurar posibles medallas individuales o colectivas.

Agrega el referido Artículo que “no se puede retirar la oferta y mantiene su validez hasta que el adversario la acepte, la rechace bien verbalmente o bien tocando una pieza con intención de moverla o capturarla, o la partida concluya de alguna otra forma.”
Por ejemplo, quien recibe la oferta de tablas tarda tanta en pesarla que consume todo su tiempo y se le cae la aguja. Ya no pudiera argumentar que su contrario ofreció compartir el punto. La partida concluyó y el árbitro así debe decretarlo. Los jugadores no pueden modificar voluntariamente tal resultado.

Pero tampoco puede, quien la propuso, retirar su oferta sólo porque vé que el reloj de su rival avanza y le queda poco tiempo.

Registro en la planilla:

Es importante recordar además que, en situaciones de solicitudes de empate y según el 9.1b, “La oferta de tablas será anotada por cada jugador en su planilla con el símbolo =”. Para dilucidar posibles situaciones, durante el posterior transcurso del encuentro, el Árbitro debe hacer cumplir tal requisito a ambos contrincantes.

Condiciones de Torneo:

En algunas competencias, y en un momento dado en todas las de la FIDE, los organizadores establecen que ninguna partida puede finalizar en tablas, por acuerdo, en menos de determinado número de jugadas, usualmente 30. Esta regla, en nuestro personal criterio, tiene muy poco efecto práctico. Es incluso factible burlarse la misma simplemente repitiendo tres veces la misma posición. Poco ético con los organizadores del certamen, pero reglamentariamente válido.

Otro evento fijó una norma según la cual, para acordar tablas, el Árbitro debería autorizarlas. Me imagino las enormes dificultades cuando te toque, estimado lector, una situación similar con dos Grandes Maestros, de ELO superior a 2700 puntos, disputando la partida donde solicitan tu opinión sobre el posible resultado de la misma.

03 enero 2009

¡Es tablas!

Por MN Luis Matos –Jaque Matos-


La mayoría de las partidas terminan en tablas, especialmente en los torneos entre competidores de máxima calidad.

En este artículo, y los tres subsiguientes, escrutaremos todas las posibles formas como una partida puede ser tablas y cuál debe ser la actuación del árbitro en cada caso, qué debe hacer y cómo anticipar tales situaciones.

Las Leyes del Ajedrez establecen, con bastante claridad, cuando una partida puede considerarse como empate. Ese resultado asigna medio punto a cada contrincante. Parodias tipo “fútbol”, con un punto por empate y tres al ganador, no han sido generalmente aceptadas por los ajedrecistas.

Será quizás, muy en el fondo, porque nos obligaría a arriesgar demasiado, en posiciones que consideramos sin posibilidades de triunfo. Allí, donde salvo errores graves de alguno de los rivales no vemos un camino a la victoria, estaríamos obligados a “jugar para perder”, para no quedar en desventajas en la puntuación total del torneo.

Una partida tablas debería ser un trabajo rutinario y hasta muy fácil para el árbitro; quizás lo sea pero, cuando se presentan reclamos, suelen ser muy duros, en ocasiones incluso más que en un encuentro donde alguien resulta triunfador.

A medida que asciende el ELO promedio de los competidores, sube también el porcentaje de tablas del evento. Pudieran influir diversas razones: desde el mayor conocimiento técnico, hasta acuerdos en pocos movimientos para tratar de decidir el certamen contra jugadores de menor nivel.

Existen, sin embargo, otras variables “extra-tablero” que influyen como generadoras de empates: “respeto mutuo”, “órdenes” de capitanes de equipo, “recomendaciones” de los entrenadores y, en ocasiones, hasta “sugerencias” de promotores que financian el torneo y/o al propio jugador.

Rey ahogado:

En el Artículo 5, sección 2, ubicado en el capítulo sobre las Reglas de Juego, se enuncian diferentes formas de empate que pueden presentarse en una partida de ajedrez.
El numeral 5.2(a) trata sobre las Posiciones de rey ahogado: cuando al contrincante a quien le corresponda realizar un movimiento no puede efectuar “ninguna jugada legal y su rey no esté en jaque”.

Ese rey “ahogado” nos indica que la partida concluyó, en ese momento, y el resultado es un empate. Por supuesto, sólo es válido, como en cualquier momento del encuentro, si el movimiento final del rival, y los anteriores que condujeron la partida a esa posición, son legales.

El árbitro nó está obligado a verificarlo, pero, puede ocurrir que alguno de los rivales lo solicite.

En tal caso, sugerimos muy especialmente al árbitro verificar que la posición muerta no se haya producido por un avance de segunda a cuarta de un peón blanco (o de séptima a quinta de un peón negro) que permitiera a un peón enemigo lateral capturar al paso en una posición que, sin esa particularidad del tiempo exacto, pudiera ser un empate por Rey ahogado.
Posición muerta:

En el 5.2(b) dicen las Leyes del Ajedrez que “La partida es tablas cuando se alcanza una posición en la cual ningún jugador puede dar mate al rey del adversario con cualquier serie de jugadas legales. Se dice entonces que la partida termina en una ‘posición muerta’. Esto finaliza inmediatamente la partida, siempre que la jugada que generó tal posición fuera legal”.

Esa traducción, como buena parte de las Leyes, tomada directamente del inglés o francés por algún traductor o intérprete, pudiera, en nuestros venezolanismos, tener alguna complicación si alguno de nuestros árbitros se encontrara, en una de esas situaciones, con algun ajedrecista igualmente “complicado” (¡que los hay!).

Y pudiera tratar de decir “cualquier”. Y, como no es con cualquiera, pudiera pensarse que no es válida tal regla. En venezolano, debería leerse como “con ninguna serie de jugadas legales”.

Son realmente posiciones legales donde ninguno de los adversarios puede dar mate, aún considerando las peores jugadas del rival.

Aclaratoria con el reloj:

Como los ajedrecistas pensamos mucho (al menos algunos de nosotros) Thomas Bright Wilson introdujo “el reloj de ajedrez”. Quizás sin pretenderlo, nos llegaron por esa vía otras posibilidades de empate. Una de ellas asociada, precisamente, a ese “con ninguna serie de jugadas legales”.

En el capítulo sobre las “Reglas de Competición”, artículo 6: El reloj de ajedrez, nos alerta su numeral 6.10 que, “si un jugador no completa el número prescrito de jugadas, en el tiempo asignado, pierde la partida”. “Sin embargo”, continúa, “la partida es tablas si la posición es tal que el adversario no puede dar mate al jugador mediante cualquier posible combinación de jugadas legales, incluso jugando de la forma más torpe”.

O sea: si se me cae la aguja y mi contrario sólo tiene el Rey, es tablas. No pudiera darme mate. Igualmente, si tengo sólo el rey, y mi contrario Rey y apenas un alfil o un caballo: ¡eso es tablas!. Con un peón me gana, aunque esté en oposición y el final teórico fuera tablas, porque se considera que yo pudiera enfrentarlo “de la forma más torpe posible”.
En consecuencia, si él tiene sólo rey y dos caballos, y yo el rey sólo, OJO.. sí pierdo. Porque rey y dos caballos, contra rey sólo, nó pueden forzar mate, pero sí pueden darlo si el contrario juega muy mal.

Y ese es el espíritu de la regla, en cualquier situación posible. De allí que si ambos rivales sólo tienen el Rey y un alfil, sólo es tablas (aplicando el Artículo 5.2-b) cuando ambos alfiles corren por diagonales del mismo color. En ese caso es imposible construir una posición legal con mate, ni aún jugando muy mal. Pero, si son “alfiles de distinto color” (forma incorrecta de decir “alfiles que mueven o juegan por casillas de distinto color’) entonces nó es automáticamente tablas, porque sí se puede llegar a una posición de mate si uno de los rivales juega en la peor forma posible.

El sentido, espíritu y propósito incluyen que el Reglamento sabe como se juega al ajedrez, pero nó necesariamente sabe jugar bien.

Mate mata aguja:

Ahora bien. El numeral 6.10 dice también que, todo eso es tablas “excepto los casos donde se apliquen los Artículos 5.1, 5.2(a), 5.2(b) o 5.2(c)”.

Es decir, pierde quien se le cae la aguja salvo que haya una posición muerta (5.2b), rey ahogado (5.2a) y 5.1 porque “mate mata aguja”.

Este caso se presentó recientemente en el torneo “La Estancia”, dirigido por el MN Jorge Guerra y arbitrado por el AN Pedro Amatima, donde ambos aplicaron correctamente el Reglamento.

Y el 6.12 nos alerta a los árbitros que debemos estar muy pendientes de aquellos encuentros donde ambos jugadores estén en apuros de tiempo, especialmente si estamos en el único o último control, porque, si ambas agujas están caídas (puede suceder en relojes analógicos) y fuera imposible establecer cuál de ellas cayó primero, “la partida será declarada tablas si se trata del último período, en el que se han de realizar todas las jugadas restantes”.

Rápido y Blitz:

Al final de las “Leyes del Ajedrez” encontramos unos Apéndices donde amplían las normas hacia torneos a mayor velocidad que el llamado “Ajedrez Clásico”.

El Apéndice B trata sobre el “Ajedrez Rápido” donde cada contrincante tiene entre 15 y 60 minutos (ambos topes incluidos) para completar todos sus movimientos.

B-9 establece que si el árbitro observa que ambas banderas han caido, y ningún resultado ha sido acordado por los jugadores, ni hay mate, la partida es tablas.

Esa norma es igualmente aplicable, según el Apéndice C, en las partidas con menos de 15 minutos, para cada jugador para completar todos sus movimientos, también conocido como “Ajedrez Blitz” o “Ajedrez Relámpago”.